viernes, 16 de julio de 2010

El aceite de oliva ayuda a prevenir la osteoporosis

Un estudio publicado en 'Osteoporosis International' sobre osteoporosis ha puesto de manifiesto los mecanismos por los cuales el aceite de oliva, mediante uno de sus principales polifenoles, la oleuropeina, contribuye a estimular la salud ósea, potenciando así la formación de osteoblastos a partir de las células madre de la médula ósea. Este hecho es de vital importancia por cuanto la pérdida ósea relacionada con la edad se asocia a la insuficiencia de osteoblastos durante el remodelado óseo.

En concreto, este trabajo revela que cuando existe la oleuropeina en los medios de cultivo, las células madre potencian la formación de osteoblastos (células que forman hueso) y disminuyen la de adipocitos (células grasas).

La oleuropeina se encuentra tanto en las hojas del olivo, como en su fruto, y está siempre presente en el aceite de oliva virgen, aunque la cantidad de este polifenol en aceitunas y aceite es variable dependiendo principalmente de la maduración de la aceituna, o el subtipo de éstas.

En conjunto, estos datos sugieren que la ingesta de oleuropeina podría impedir la pérdida ósea asociada al envejecimiento y osteoporosis. De hecho, las investigaciones han demostrado que la prevalencia de la osteoporosis en Europa es menor en la cuenca del Mediterráneo.

Entre los factores ambientales subyacentes a esta diferencia está la tradicional dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, con un alto consumo de aceitunas y sus derivados, principalmente aceite de oliva. El aceite de oliva es rico en más de 30 compuestos fenólicos como oleuropeina, tirosol, e hidroxitirosol.

Este estudio arroja también importantes implicaciones clínicas, puesto que la oleuropeina contenida en el aceite de oliva podría ser utilizada como un fármaco o nutriente y el abanico de acciones del aceite de oliva se amplia al hueso, además de sus conocidos efectos antinflamatorios, antinfecciosos de protección cardiovascular y anticancerígenos, entre otros.

En concreto, el grupo de investigadores españoles que han llevado a cabo este trabajo, dirigido por el doctor Jose Manuel Quesada, pertenecen al Departamento de I+D de Grupo SANYRES (empresa prestadora de servicios a mayores) y al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), integrado en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba (SAS) y a la Universidad de Córdoba. Además, es un proyecto de colaboración a largo plazo con el grupo FERRER.

La osteoporosis constituye un importante problema para la salud pública, ya que se estima que afecta a más de 75 millones de personas sólo en Europa.

Las autoridades sanitarias han reconocido la necesidad de prevención y estiman que los alimentos funcionales y los suplementos dietéticos constituyen una excelente solución a largo plazo para la prevención de esta enfermedad.

Fuente: Europa Press

Aumentar consumo de vitamina E reduciría el riesgo de demencia

Los adultos mayores que consumen una gran cantidad de vitamina E a través de la comida tendrían menos riesgo de desarrollar demencia que el resto, de acuerdo a un nuevo estudio.

Un equipo halló que, entre 5.400 adultos en Holanda mayores de 55 años, el tercio que más vitamina E consumía mediante los alimentos era un 25 por ciento menos propenso a desarrollar demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer, en la siguiente década.

Los resultados, publicados en Archives of Neurology, no prueban que la vitamina E proteja al cerebro. Los autores siguieron a los participantes por más tiempo que en la mayoría de los estudios previos sobre antioxidantes y demencia.

Su conclusión respalda la idea de que la vitamina E de los alimentos estaría asociada con una reducción del riesgo de desarrollar la enfermedad.

En teoría, los antioxidantes como las vitaminas E y C y el betacaroteno protegerían de la demencia porque interferirían en el proceso de degeneración de las células cerebrales.

Los antioxidantes neutralizan las formas inestables del oxígeno llamadas especies reactivas, que pueden dañar las células de todo el cuerpo.

Estas aparecen naturalmente en el organismo porque se derivan del metabolismo. Dado que el cerebro es un área con gran actividad metabólica, es especialmente vulnerable a la acumulación del daño oxidativo en el tiempo.

El equipo de la doctora Monique Breteler, del Centro Médico Erasmus, en Rotterdam, usó datos de 5.395 adultos mayores de 55 años sin demencia al inicio del estudio. Todos respondieron sobre sus hábitos alimentarios, con los cuales se estimó su consumo de las vitaminas C y E y el betacaroteno.

Durante la siguiente década, 465 participantes fueron diagnosticados con demencia, de los cuales 365 sufrieron Alzheimer.

En el tercio de hombres y mujeres que más vitamina E ingerían, 120 desarrollaron demencia. En el tercio que menos vitamina consumía, se registraron 164 casos.

Tras considerar varios factores, como la edad, la educación, el peso y el consumo de alcohol y tabaco, el alto consumo de vitamina E se mantuvo asociado con un cuarto menos de riesgo de desarrollar demencia.

El tercio de los participantes que más vitamina E consumían ingerían alrededor de 18,5 miligramos (mg) por día, poco más de los 15 mg diarios recomendados.

El equipo no excluyó la posibilidad de que otros factores explicaran la relación entre el consumo de vitamina E y la demencia. Tampoco se sabe por qué la vitamina E, y no la vitamina C o el betacaroteno, estuvo asociada con una reducción de la aparición de la demencia.

Las fuentes de vitamina E incluyen el germen de trigo, los frutos secos como las almendras, los aceites vegetales como el de girasol, y algunos vegetales verdes, por ejemplo, la espinaca o el brócoli. En el estudio, las principales fuentes fueron los aceites vegetales, la margarina y la manteca.

El ejercicio y la vitamina D parecen reducir el riesgo de alzheimer, según nuevas investigaciones

El ejercicio podría reducir a la mitad el riesgo de Alzheimer. La vitamina D y la actividad física ayudan a prevenir la demencia, según unos nuevos estudios.

Más de 5 millones de estadounidenses padecen de deterioro mental, o demencia, y los hispanos tienen más alto riesgo. No se ha encontrado cura para la enfermedad de Alzheimer, forma más común de la demencia, que actualmente es la séptima causa de muerte en los EE.UU.

Uno de los estudios, presentado en la conferencia internacional sobre enfermedad de Alzheimer en Hawái, dio seguimiento a personas de la ciudad de Framingham, Massachusetts. Desde 1948, observó la salud cardiovascular de los participantes y ahora también evaluó su salud cognitiva.

Los niveles de actividad de 1,200 participantes fueron evaluados entre 1986 y 1987. Durante dos décadas de seguimiento, 242 de los participantes desarrollaron demencia, lo que incluyó 193 casos de alzhéimer.

Los que hacían cantidades entre moderadas y altas de ejercicio tenían alrededor de 40 por ciento menos riesgo de desarrollar cualquier tipo de demencia. Las personas que presentaban los niveles más bajos de actividad física eran 45 por ciento más propensas a desarrollar cualquier tipo de demencia que las que hacían la mayor cantidad de ejercicio. Dichas tendencias fueron más potentes entre los hombres.

"Este es el primer estudio en seguir a un gran grupo de individuos durante tanto tiempo. Sugiere que la reducción del riesgo de demencia podría ser un beneficio adicional de mantener una actividad física al menos moderada, incluso en la octava década de vida", aseguró en un comunicado de prensa de la Alzheimer's Association el autor del estudio, el Dr. Zaldy Tan, del Hospital Brigham y de Mujeres, la VA de Boston y la Facultad de medicina de la Harvard.
El segundo estudio encontró una relación entre la deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia a finales de la vida.

Investigadores del Reino Unido analizaron datos de 3,325 personas a partir de los 65 años, que participaron en el tercer Examen nacional de encuesta de salud y nutrición de EE. UU. Los niveles de vitamina D de los participantes se midieron a partir de muestras de sangre, y se compararon con su rendimiento en una medida de función cognitiva que incluye pruebas de memoria, orientación en el tiempo y el espacio, y la capacidad de sostener la atención. Los que puntuaron en el diez por ciento inferior fueron clasificados como discapacitados cognitivos.

El estudio encontró que el riesgo de deterioro cognitivo era 42 por ciento superior entre las personas que tenían deficiencia de vitamina D, y 394 por ciento más alto entre los que tenían deficiencia grave de la vitamina.

"Parece que las probabilidades de deterioro cognitivo aumentan con la disminución de los niveles de vitamina D, algo consistente con los hallazgos de estudios europeos anteriores. Dado que tanto la deficiencia de vitamina D como la demencia son comunes en todo el mundo, se trata de una importante preocupación de salud pública", aseguró en el comunicado de prensa el autor del estudio David Llewellyn, de la Facultad de medicina de la Universidad de la Península de Exeter.

La piel produce vitamina D de forma natural cuando se expone a la luz del sol. Sin embargo, la mayoría de los adultos mayores de Estados Unidos tienen niveles insuficientes de vitamina D porque la piel se hace menos eficaz en la producción de la vitamina a medida que las personas envejecen, y hay luz solar limitada durante gran parte del año.

"Los complementos de vitamina D han resultado una forma segura, barata y eficaz de tratar la deficiencia", aseguró Llewellyn. "Sin embargo, pocos alimentos contienen vitamina D, y actualmente los niveles de complementación son inadecuados en EE. UU. Se necesita más investigación con urgencia para establecer si los complementos de vitamina D tienen un potencial terapéutico para la demencia".

Investigaciones anteriores han apuntado a una variedad de factores que podrían estar asociados con el declive cognitivo del alzhéimer, sobre todo factores de riesgo cardiovascular, apuntó William Thies, director médico y científico de la Alzheimer’s Association.

Añadió que "la Alzheimer's Association y otros han hecho repetidas llamadas por estudios de investigación a más largo plazo y de mayor tamaño para clarificar el papel de estos factores en la salud del cerebro que envejece".

Estos nuevos estudios "son algunos de los primeros informes de este tipo en el alzhéimer, y es esperanzador, pero no se trata de evidencia definitiva", señaló Thies en el comunicado de prensa.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

El aditivo alimenticio inulina puede provocar malestar digestivo

"Los alimentos con fibra natural, como el salvado y las legumbres, son autolimitantes: es difícil comerlos en exceso", indicó Joanne Slavin, nutricionista certificada del Departamento de Ciencias Alimentarias y Nutrición de la University of Minnesota, en St. Paul.

La inulina, explicó, se encuentra en productos como las barras de chocolate, las bebidas y los "snacks". Por eso, "antes de que uno se dé cuenta, come más de lo que podría tolerar y sufre problemas gastrointestinales que no se asociarían necesariamente con ese consumo", afirmó.

La inulina es una fibra de carbohidrato que aparece naturalmente en alimentos como la banana, el trigo, la cebolla y el ajo.

A diferencia de los carbohidratos más conocidos, que se disuelven en el intestino delgado para convertirse en energía, la inulina pasa por el intestino delgado hasta el colon, donde estimula el crecimiento de "bacterias buenas"; las bacterias la fermentan.

En algunas personas produce flatulencias, hinchazón y hasta diarrea.

Dada su creciente popularidad como aditivo alimentario, el equipo de Slavin evaluó cuánta de esta fibra se debería ingerir para tener problemas gastrointestinales.

Para eso, diseñó un estudio sobre 26 hombres y mujeres sanos, de entre 18 y 60 años.

Luego de un ayuno semanal nocturno durante cinco semanas, los participantes desayunaron una rosquilla con queso crema y jugo de naranja mezclada con un placebo o una dosis de 5 o 10 gramos de dos inulinas: una nativa y otra oligofructosa de cadena corta.

Después del "desafío de la fibra", los pacientes recibieron varios controles telefónicos durante dos días e informaron síntomas como gases, hinchazón, náuseas, flatulencias, calambres estomacales, diarrea o constipación.

Quienes habían recibido alguna dosis de inulina tenían "síntomas leves"; los 10 gramos de oligofructosa causaron los síntomas más fuertes, excepto constipación.

Estudios previos demostraron que la inulina "dulce" de cadena corta acelera la fermentación en los intestinos, lo que aumenta los gases y otros síntomas gastrointestinales.

Las flatulencias fueron el efecto más común en el grupo tratado con fibra. Sin embargo, se registró una alta variabilidad entre algunos participantes y muchos ni siquiera tuvieron los síntomas.

El equipo concluyó que las personas más saludables pueden tolerar hasta 10 gramos de inulina nativa y 5 gramos de inulina "dulce" por día.

Ante la exigencia de reducir calorías, grasa y sodio, la industria alimentaria está utilizando cada vez más productos como la inulina. Al manipular su estructura química, se pueden imitar sabores y texturas.

Por lo tanto, el equipo instó a realizar más estudios sobre los niveles de intolerancia a los aditivos de este tipo, debido a que su uso seguirá creciendo y eso podría generar "un consumo excesivo".

FUENTE: Journal of the American Dietetic Association, junio del 2010.

Reuters Health

martes, 13 de julio de 2010

Los complementos alimenticios para adelgazar no tienen eficacia en la pérdida de peso

Dos nuevos estudios sobre complementos alimenticios para adelgazar presentados durante el Congreso Internacional de Obesidad en Estocolmo, Suecia, han señalado que no han encontrado evidencias de la eficacia de estos productos para perder peso.

De este modo, el primero de ellos, realizado por el Instituto para la Nutrición y Psicología de la Universidad de Gotinga, en Alemania, ha analizado diferentes suplementos, entre los que se han incluido L-Carnitina, poliglucosamina, polvo col, semillas en polvo de guaraná, extracto de alubia, extracto de konjac, pastillas de fibra, formulaciones de alginato de sodio y extractos de plantas seleccionadas.

Según ha explicado el director del estudio, el doctor Thomas Ellrott, existen decenas de suplementos para adelgazar que afirman tener efectos de pérdida de peso a través de todo tipo de mecanismos de acción, así se pueden encontrar imanes de grasa, movilizadores y disolventes, inhibidores del apetito, aceleradores del metabolismo o bloqueadores de carbohidratos".

En este sentido ha señalado que "el mercado es enorme, pero a diferencia de los medicamentos regulados, no necesitan demostrar su eficacia para poder venderse" e igualmente ha resaltado que "pocos de estos suplementos han sido sometidos a ensayos clínicos y el paisaje de los productos está siempre cambiando, por lo que es necesaria una evaluación científica rigurosa que determinen si realmente tienen algún beneficio".

Para la realización del estudio, se dividió a un grupo de 189 personas con obesidad, dándole a un grupo placebo y al otro los suplementos tal y como se indicaba en el prpspecto de cada producto. Al cabo de ocho semanas, la media de pérdida de peso de siete de los productos fue de entre 1 y 2 kilos y la del grupo de placebo de 1,2 kilos. Por tanto, "no se trata de una diferencia significativa", ha asegurado el doctor. Así, Ellrott ha afirmado que los consumidores que deseen obtener ayuda para adelgazar deberían por fármacos reguladores de la obesidad que hayan demostrado sus efectos. Por otro lado, el segundo estudio presentado, llevado a cabo por las Universidades de Exeter y Plymouth, en Reino Unido, se ha realizado la primera revisión sistemática de todos los artículos existentes acerca de ensayos clínicos sobre suplementos para perder peso. El análisis resume el estado de la evidencia de las revisiones de los estudios sobre nueve suplementos adelgazantes populares, incluyendo el picolinato de cromo, efedra, naranja agria, el ácido linoleico conjugado (CLA), calcio, goma guar, glucomanano, el quitosano y el té verde. El director del estudio, el doctor Igho Onakpoya, ha afirmado que no se ha encontrado "ninguna evidencia de que alguno de estos complementos alimenticios estudiados sea un tratamiento adecuado para reducir el peso corporal". Además, ha afirmado que las ventas anuales mundiales de los suplementos alimenticios son más de 13.000 millones de dólares y en Europa occidental, las ventas de estos productos se acercan al 1.400 millones en 2009. "La gente piensa que estos suplementos son un atajo para bajar de peso y llegan a gastar enormes sumas de dinero en ellos, pero puede terminar decepcionado, frustrado y deprimido sus expectativas no se cumplen a largo plazo", ha advertido. Igualmente, Onakpoya ha explicado que algunos de los suplementos incluidos en el estudio han causado algunos efectos adversos, pero que "será necesaria una investigación más rigurosa ya que hay muy pocos ensayos de larga duración y el número de pacientes en la mayoría de los estudios ha sido reducido".

Fuente: http://www.salut.org/

domingo, 11 de julio de 2010

El Tai Chi y el Qigong ofrecen muchos beneficios para la salud

Los 'ejercicios' orientales podrían ayudar al corazón, el sistema inmunitario, el equilibrio, la salud ósea y la calidad de vida, señalan investigadores

Las rutinas de ejercicio de Tai Chi y Qigong ofrecen una variedad de beneficios significativos para la salud física y mental, según una revisión general de investigaciones previas.

Los investigadores revisaron 77 ensayos aleatorios controlados sobre el Tai Chi o el Qigong que se publicaron entre 1993 y 2007, e incluyeron a un total de 6,410 participantes. Los autores afirmaron que su revisión provee una "base de pruebas más potente" de que el Tai Chi y el Qigong ofrecen beneficios en términos de la salud ósea, aptitud cardiorrespiratoria, función física, equilibrio, calidad de vida, prevención de las caídas y salud mental.

La revisión aparece en la edición de julio y agosto de la revista American Journal of Health Promotion.

"Consideramos (los hallazgos) como un avance en la comprensión del potencial del Qigong y el Tai Chi, con un énfasis en la combinación de la evidencia sobre ambas prácticas", dijo la coautora Linda Larkey, de la Facultad de enfermería e innovación en atención de salud de la Universidad Estatal de Arizona, en un comunicado de prensa del Centro para el Avance de la Salud.

"El Tai Chi y el Qigong ofrecen muchos beneficios para la salud, y por tanto deben considerarse como una prioridad alta cuando se selecciona un ejercicio para practicar", señaló en un comunicado de prensa Shin Li, profesor del Centro de Medicina Integrativa de la Universidad de California, en Irvine.

Lin, que no participó en la revisión, explicó que el Qigong es un "término muy general para describir ejercicios que aumentan el flujo o equilibrio del qi". El término Qigong combina "qi", energía, y "gong", trabajo o ejercicio. El Tai Chi es una forma más específica de ejercicio que se enfoca en una serie de 24 a 108 movimientos.

Fuente: Diariosalud.net

¿Está deprimido? El aceite de pescado le podría ayudar

Si una persona se siente deprimida, consumir suplementos de aceite de pescado podría ayudarla a sentirse mejor, según un nuevo estudio.

Algunos participantes, pero no todos, sintieron alivio con los ácidos grasos omega 3 del aceite de pescado. Los que no registraron mejoras -alrededor de la mitad del grupo- eran aquellos que no sufrían trastornos de ansiedad.

Los resultados, publicados en Journal of Clinical Psychiatry, se suman al debate sobre la utilidad de los omega 3 en la depresión.

Según los autores, algunas de las pruebas más sólidas de su beneficio provienen de los suplementos ricos en EPA (ácido eicosapentaenoico) que, junto con el DHA (ácido docosahexaenoico), es una de las dos principales formas de grasa omega 3.

Por ese motivo probaron cápsulas de aceite de pescado con una alta relación de EPA-DHA, que aportaban 1.050 miligramos (mg) por día de EPA y 150 mg/día de DHA. Los 432 participantes tenían depresión por lo menos moderada y el 40 por ciento ya tomaba antidepresivos.

El equipo del doctor Francois Lesperance, de la Universidad de Montreal, en Canadá, indicó a los pacientes tomar una cápsula diaria de aceite de pescado o un placebo con aceite vegetal durante ocho semanas.

Al inicio del estudio y en varios momentos de la investigación, los pacientes respondieron un cuestionario estandarizado para medir la gravedad de los síntomas depresivos.

Al analizar los resultados en ambos grupos, el equipo no observó diferencias entre el efecto del aceite de pescado y el placebo. Pero entre los pacientes sin trastornos de ansiedad, los síntomas habían mejorado significativamente más con el aceite de pescado que con el placebo.

En cambio, los pacientes con ansiedad, como fobias, estrés postraumático y pánico, no mejoraron con el aceite de pescado.

El estudio es el más grande que se haya realizado hasta ahora sobre los efectos de los omega 3 en los síntomas de la depresión, dijo Lesperance a Reuters Health.

Aun así, se desconoce el papel del aceite de pescado en el tratamiento de la enfermedad. Según el equipo, se necesitan más ensayos clínicos, incluidos los que comparan la efectividad del aceite de pescado con la de los antidepresivos.

Lesperance indicó que los resultados son aplicables a los suplementos ricos en EPA utilizados en el estudio y no necesariamente a cualquier píldora de aceite de pescado en el mercado.

Los suplementos con aceite de pescado, que son más económicos que los antidepresivos, pueden tener efectos adversos peligrosos, como un aumento del riesgo de sangrado, cuando las dosis son demasiado altas.

Lesperance recomendó que las personas con depresión que quieren tomar aceite de pescado conversen primero con su médico. Los pacientes que están tomando antidepresivos, advirtió, no deben suspenderlos sin indicación médica.

FUENTE: Journal of Clinical Psychiatry, online 15 de junio del 2010.

Reuters Health

Tomado de www. diariosalud.com