viernes, 21 de marzo de 2025

Hipertensión arterial, ¿un asesino en nuestras arterias?

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial y es la hipertensión arterial (HTA) la causa más importante. El aumento sostenido de la presión arterial es la primera causa de muerte y la segunda causa de discapacidad, sólo comparable a la malnutrición infantil, en el mundo y se estima que es la responsable de 9,4 millones de muertes al año en todo el planeta. La Organización Mundial de la Salud estima que el 54% de los accidentes cerebrovasculares y el 47% de los casos de cardiopatía isquémica están relacionados con la hipertensión arterial que podría afectar a 691 millones de personas en todo el mundo, por lo que se la considera por muchos autores como un “asesino silencioso”, pudiéndose desencadenar por numerosos factores, entre los que se incluyen una interacción de componentes genéticos y ambientales que causan trastornos en la regulación de la presión arterial (PA). Se calcula que para el año 2025, el 29% de los adultos del mundo, o lo que es lo mismo, unos 1560 millones de personas de la población mundial, sufrirán HTA.

La HTA se describe como presión arterial sistólica (PAS) ≥ 140 mm Hg (milímetros de mercurio) y presión arterial diastólica (PAD) ≥ 90 mm Hg, según la media de tres tomas espaciadas cada uno o dos minutos de la PA tras cinco minutos en posición de sentado y con el paciente relajado para personas mayores de 45 años y 130/85 mm. de Hg. para personas menores de esa edad, siendo ésta una enfermedad que afecta al 20% de la población adulta española, aunque solo el 50-60 % lo conoce.

Aunque la mayoría de las veces, la causa es desconocida (HTA primaria o esencial), conocemos una serie de factores que pueden incidir en que aparezca y que pueden ser genéticos o ambientales, como la ingesta de sal, obesidad, personalidad, tipo de ocupación, ambiente familiar. Una vez que se pone ésta en marcha existen otros factores que van a influir en el pronóstico, como la edad, sexo, raza, sexo, tabaquismo, colesterol, glucosa y peso sobre todo.

El aumento de las cifras de presión arterial, también puede ser un proceso que va innato al proceso de envejecimiento, pues conforme vamos aumentando en edad, nuestras arterias y sobre todo nuestros vasos sanguíneos más pequeños (arteriolas), pierden elasticidad y se endurecen, obligando a nuestro corazón a bombear la sangre con más fuerza, aumentándose así la presión dentro de nuestro sistema circulatorio

El riesgo que comporta realmente la HTA, viene derivado precisamente de que una presión arterial elevada, indica que nuestro corazón está haciendo un gran esfuerzo para poder bombear la sangre y llevarla a todo el cuerpo. Ese sobreesfuerzo del corazón, que se tolera bien en un principio, pronto puede dar complicaciones si no se le controla y ayuda disminuyendo la presión en nuestras arterias, pudiendo desarrollarse enfermedades en la circulación periférica, corazón, cerebro, ojos y riñones.

La importancia de un buen control de la tensión arterial, radica en que junto con el tabaquismo y el aumento de colesterol en sangre, son los tres factores que predisponen a la aterosclerosis coronaria, así como a la insuficiencia del ventrículo izquierdo, infartos de miocardio, hemorragias o infartos cerebrales e insuficiencia renal, todas ellas enfermedades con dramáticas consecuencias. En España pueden atribuirse a la HTA alrededor del 19 % de las muertes por cardiopatía coronaria y el 52 % de las debidas a patología cerebrovascular. El problema para poder controlarla está en que es una enfermedad que muchas veces permanece sin sintomas hasta que se observan las primeras complicaciones, a pesar de que probablemente sea una de las enfermedades con más fácil y más barato diagnóstico: una simple toma de tensión arterial.

La HTA constituye uno de los principales motivos de consulta médica en atención primaria y son numerosos los medicamentos antihipertensivos que se utilizan en el tratamiento de la HTA, siendo los principales, los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA), los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II), los betabloqueantes, los calcioantagonistas y los diuréticos, que actúan disminuyendo el volumen de líquido dentro de las arterias y eliminan sodio junto a ese líquido, ensanchan nuestras arterias disminuyéndose la resistencia al paso de la sangre o disminuyen el ritmo y la fuerza que tiene que hacer nuestro corazón para bombear sangre.

Además de seguir la medicación recomendada por el médico, también podemos ayudar a controlar la hipertensión de una forma natural de la siguiente forma:

  • Dieta: Un cambio a una dieta más saludable y bien equilibrada con un bajo contenido en grasas, junto con una reducción del consumo de alcohol, están entre las primeras medidas que se deben de tomar. Si además existe una obesidad, habrá que bajar de peso. La cantidad de sal que se añade a los alimentos se debe reducir. También se debe disminuir el azúcar refinado, carnes rojas, grasas de origen animal, café y té, así como aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales, leguminosas, pescados y carnes blancas. Una dieta rica en frutas y verduras puede suponer un mejor control de la HTA que con los fármacos clásicos en muchos pacientes.
  • El ejercicio es también efectivo para disminuir la presión arterial, además de que nos ayuda a controlar el estrés, que es otro de los factores que pueden desencadenarla.
  • Aprender a relajarse y disminuir los niveles de estrés mediante técnicas como la meditación, yoga, tai-chi o respiración entre otros, también puede resultar muy util.
  • Vitaminas y minerales: El suplemento con vitaminas C y E, así como el de magnesio, y sobre todo el potasio, han demostrado una eficacia en la reducción de la tensión arterial.
  • Fitoterapia: Existen numerosas plantas medicinales que nos pueden ayudar a controlar la presión arterial, como el hibisco, el espino blanco, o las hojas de olivo, y así, una buena fórmula que podemos tomar, sería la que obtenemos de la mezcla a partes iguales de las siguientes plantas: hojas de olivo, sumidades floridas de espino blanco, inflorescencias de tilo, hojas y flores de pasiflora y corteza de naranja amarga, aunque para un mejor control es preferible recurrir a productos que vengan estandarizados en los principios activos de estas plantas para así garantizar un efecto terapéutico.
  • Otras técnicas, requieren un estudio más profundo, entre las que destacan la homeopatía y la acupuntura debiendo ser realizadas por un profesional cualificado.
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lunes, 17 de julio de 2023

Suplementos en infecciones urinarias (parte III) ¿Pueden los probióticos ayudarnos a reducir las infecciones de orina?

Un enfoque no antibiótico prometedor es el uso de cepas de lactobacilos probióticos. En contra de lo que se pensaba hasta hace unos años, la orina humana en condiciones normales no es estéril, pues posee su propia microbiota o conjunto de microorganismos residentes, que pueden ser comensales, mutualistas o patógenos.

Está formada por un amplio rango de 20-500 especies bacterianas de los filos Firmicutes, Actinobacteria, Fusobacteria, Bacteroidetes, Proteobacteria, Chloroflexi, Spirochaetes, Synergistetes y Fibrobacteres.

El uso de antibióticos de amplio espectro puede afectar negativamente a esta microbiota urinaria, disminuyendo la flora bacteriana beneficiosa y favoreciendo una selección de flora patógena, que podrá ocasionar síntomas de ITU.

Las especies de Lactobacillus son los organismos comensales predominantes presentes en las áreas vaginal y periuretral y son responsables de prevenir la adherencia y migración de patógenos al urotelio vesical. Se ha demostrado que una reducción significativa de los niveles de lactobacilos vaginales está asociada con un aumento de la tasa de colonización vaginal por E. coli y también se produce una disminución de los niveles después de las relaciones sexuales, el uso de espermicidas y en mujeres posmenopáusicas, todos los cuales han demostrado ser factores de riesgo de infecciones urinarias. El uso repetido de antibióticos también puede afectar adversamente la composición local de lactobacilos de la vagina.

Los lactobacilos ejercen sus efectos protectores a través de diferentes mecanismos. Estos organismos compiten con los uropatógenos por los receptores de adhesión del epitelio vaginal, evitando así que los organismos uropatógenos colonicen la vagina. La adhesión puede bloquearse por exclusión (ocupando sitios de unión de modo que los uropatógenos no puedan unirse inicialmente), competencia (compitiendo directamente con los uropatógenos por los receptores de adhesión disponibles en las células epiteliales vaginales) o desplazamiento (desplazando los uropatógenos que ya se han unido a las células epiteliales vaginales).

La competencia por los nutrientes, la producción de sustancias que son directamente tóxicas para las bacterias uropatógenas (como el peróxido de hidrógeno, las bacteriocinas y sustancias similares a las bacteriocinas) y la creación de un pH vaginal ácido (a través de la producción de ácido láctico) son otros mecanismos mediante los cuales los lactobacilos pueden reducir la colonización vaginal y uretral con uropatógenos.

Hay una creciente evidencia que relaciona la disbiosis (cambios en la diversidad o cantidad de microbiota urinaria normal) con algunas patologías urológicas, entre las que las ITUs ocupan un papel destacado. Otras patologías relacionadas con la disbiosis son la incontinencia urinaria de urgencia, cáncer de próstata, cáncer de vejiga, cistitis intersticial, infecciones de transmisión sexual, prostatitis crónica, etc…

También se ha demostrado que los lactobacilos tienen un papel en la modulación del sistema inmunológico del huésped, generando una respuesta inmune contra los uropatógenos.

Además de la aplicación intravaginal de lactobacilos, se ha demostrado que la administración oral da como resultado una colonización urogenital después del tránsito a través del tracto gastrointestinal.


Bibliografía:
  • Ceprnja M, Oros D, Melvan E, Svetlicic E, Skrlin J, Barisic K, Starcevic L, Zucko J, Starcevic A. Modeling of Urinary Microbiota Associated With Cystitis. Front Cell Infect Microbiol. 2021 Mar 16;11:643638.
  • Kline KA, Lewis AL. Gram-Positive Uropathogens, Polymicrobial Urinary Tract Infection, and the Emerging Microbiota of the Urinary Tract. Microbiol Spectr. 2016 Apr;4(2):10.1128/microbiolspec.UTI-0012-2012.
  • Lewis AL, Gilbert NM. Roles of the vagina and the vaginal microbiota in urinary tract infection: evidence from clinical correlations and experimental models. GMS Infect Dis. 2020 Mar 26;8:Doc02.
  • Neugent ML, Hulyalkar NV, Nguyen VH, Zimmern PE, De Nisco NJ. Advances in Understanding the Human Urinary Microbiome and Its Potential Role in Urinary Tract Infection. mBio. 2020 Apr 28;11(2):e00218-20.
  • Perez-Carrasco V, Soriano-Lerma A, Soriano M, Gutiérrez-Fernández J, Garcia-Salcedo JA. Urinary Microbiome: Yin and Yang of the Urinary Tract. Front Cell Infect Microbiol. 2021 May 18;11:617002.
  • Stapleton AE. The Vaginal Microbiota and Urinary Tract Infection. Microbiol Spectr. 2016 Dec;4(6):10.1128/microbiolspec.UTI-0025-2016.

jueves, 8 de junio de 2023

Suplementos en infecciones urinarias (parte II)

El arándano rojo americano (Vaccinum macrocarpon) es una planta de la familia Ericaceae y su papel en la prevención de infecciones urinarias recurrentes sigue siendo objeto de debate, aunque el mecanismo de acción por el que actúa en las ITU se basa en las propiedades antiadherentes de las proantocianidinas (PAC) de los extractos de arándano, que actúan como inhibidores de los pili tipo P que ayudan a las bacterias a adherirse a las células uroepiteliales.

Los componentes del arándano también pueden alterar las propiedades de la superficie celular de las bacterias (como una reducción en la longitud y densidad de las fimbrias), disminuyendo así la adherencia a las células uroteliales. La exposición prolongada al arándano puede provocar cambios morfológicos en E. coli, que pasa de forma de varilla a esférica, lo que provoca menor capacidad de adherencia con las células uroteliales.

Investigaciones recientes han demostrado que las bacterias se vuelven más sensibles a los antimicrobianos cuando las PAC se administran simultáneamente, debido a un efecto inhibidor complejo sobre el mecanismo de resistencia a los antibióticos: aumentan la permeabilidad de las células bacterianas a los antibióticos y disminuyen la actividad de las bombas de salida de múltiples fármacos (responsables de eliminar la antimicrobiano de la célula).

Otros autores sugirieren que otros componentes del arándano (como el ácido ursólico) tienen un papel complementario o sinérgico de los polifenoles de proantocianidina en el proceso de antiadhesión, al causar una inhibición de la formación de biopelículas.

 

Un enfoque no antibiótico prometedor es el uso de cepas de lactobacilos probióticos. En contra de lo que se pensaba hasta hace unos años, la orina humana en condiciones normales no es estéril, pues posee su propia microbiota o conjunto de microorganismos residentes, que pueden ser comensales, mutualistas o patógenos. Está formada por un amplio rango de 20-500 especies bacterianas de los filos Firmicutes, Actinobacteria, Fusobacteria, Bacteroidetes, Proteobacteria, Chloroflexi, Spirochaetes, Synergistetes y Fibrobacteres.

El uso de antibióticos de amplio espectro puede afectar negativamente a esta microbiota urinaria, disminuyendo la flora bacteriana beneficiosa y favoreciendo una selección de flora patógena, que podrá ocasionar síntomas de ITU.

Las especies de Lactobacillus son los organismos comensales predominantes presentes en las áreas vaginal y periuretral y son responsables de prevenir la adherencia y migración de patógenos al urotelio vesical. Se ha demostrado que una reducción significativa de los niveles de lactobacilos vaginales está asociada con un aumento de la tasa de colonización vaginal por E. coli y también se produce una disminución de los niveles después de las relaciones sexuales, el uso de espermicidas y en mujeres posmenopáusicas, todos los cuales han demostrado ser factores de riesgo de infecciones urinarias. El uso repetido de antibióticos también puede afectar adversamente la composición local de lactobacilos de la vagina.

Los lactobacilos ejercen sus efectos protectores a través de diferentes mecanismos. Estos organismos compiten con los uropatógenos por los receptores de adhesión del epitelio vaginal, evitando así que los organismos uropatógenos colonicen la vagina. La adhesión puede bloquearse por exclusión (ocupando sitios de unión de modo que los uropatógenos no puedan unirse inicialmente), competencia (compitiendo directamente con los uropatógenos por los receptores de adhesión disponibles en las células epiteliales vaginales) o desplazamiento (desplazando los uropatógenos que ya se han unido a las células epiteliales vaginales).

La competencia por los nutrientes, la producción de sustancias que son directamente tóxicas para las bacterias uropatógenas (como el peróxido de hidrógeno, las bacteriocinas y sustancias similares a las bacteriocinas) y la creación de un pH vaginal ácido (a través de la producción de ácido láctico) son otros mecanismos mediante los cuales los lactobacilos pueden reducir la colonización vaginal y uretral con uropatógenos.

Hay una creciente evidencia que relaciona la disbiosis (cambios en la diversidad o cantidad de microbiota urinaria normal) con algunas patologías urológicas, entre las que las ITUs ocupan un papel destacado. Otras patologías relacionadas con la disbiosis son la incontinencia urinaria de urgencia, cáncer de próstata, cáncer de vejiga, cistitis intersticial, infecciones de transmisión sexual, prostatitis crónica, etc…

También se ha demostrado que los lactobacilos tienen un papel en la modulación del sistema inmunológico del huésped, generando una respuesta inmune contra los uropatógenos.

Además de la aplicación intravaginal de lactobacilos, se ha demostrado que la administración oral da como resultado una colonización vaginal después del tránsito a través del tracto gastrointestinal.

 La gayuba o uva-ursi (Arctostaphylos uva-ursi), posee compuestos flavonoides que actúan en el tracto urinario como diuréticos facilitando las micciones, mecanismo que facilita la eliminación de las bacterias responsables de la aparición de episodios de cistitis.

Además, posee una acción antiséptica sobre el tracto urinario por la presencia en su composición de su principal principio activo, la arbutina, que mediante una hidrólisis enzimática por la microbiota intestinal, se obtiene hidroquinona que tiene acción antiséptica sobre el tracto urinario. La hidroquinona es absorbida accediendo al hígado, donde se conjuga con derivados glucurónicos y ésteres de sulfato que se eliminan a través de la orina donde se libera parcialmente la hidroquinona ejerciendo el efecto antiséptico. Para que la hidroquinona ejerza su acción es necesario que la orina sea alcalina (pH> 7), ya que el principio activo se inactiva cuando el pH es ácido. Durante el tratamiento con gayuba se recomienda seguir una dieta rica en frutas y verduras, que alcalinizan la orina y conseguir así una mayor eficacia. La máxima acción antibacteriana se alcanza aproximadamente de 3 a 4 horas después de la ingestión.

Los extractos de uva ursi han demostrado in vitro que son capaces de inhibir el crecimiento de Bacillus subtilis, Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Salmonella typhimurium, Serratia marcescens, Staphylococcus aureus, Streptococcus mutans, Proteus vulgaris, Staphylococcus faecalis y aeroespacial.


Bibliografía:
  • Afshar K, Fleischmann N, Schmiemann G, Bleidorn J, Hummers-Pradier E, Friede T, Wegscheider K, Moore M, Gágyor I. Reducing antibiotic use for uncomplicated urinary tract infection in general practice by treatment with uva-ursi (REGATTA) - a double-blind, randomized, controlled comparative effectiveness trial. BMC Complement Altern Med. 2018 Jul 3;18(1):203.
  • Colletti A, Sangiorgio L, Martelli A, Testai L, Cicero AFG, Cravotto G. Highly Active Cranberry's Polyphenolic Fraction: New Advances in Processing and Clinical Applications. Nutrients. 2021 Jul 26;13(8):2546.
  • Datta R, Juthani-Mehta M. Antibiotic-sparing agents for uncomplicated cystitis: uva-ursi and ibuprofen not ready for primetime. Clin Microbiol Infect. 2019 Aug;25(8):922-924.
  • Gbinigie OA, Spencer EA, Heneghan CJ, Lee JJ, Butler CC. Cranberry Extract for Symptoms of Acute, Uncomplicated Urinary Tract Infection: A Systematic Review. Antibiotics (Basel). 2020 Dec 25;10(1):12.
  • González de Llano D, Moreno-Arribas MV, Bartolomé B. Cranberry Polyphenols and Prevention against Urinary Tract Infections: Relevant Considerations. Molecules. 2020 Aug 1;25(15):3523.
  • Moore M, Trill J, Simpson C, Webley F, Radford M, Stanton L, Maishman T, Galanopoulou A, Flower A, Eyles C, Willcox M, Hay AD, van der Werf E, Gibbons S, Lewith G, Little P, Griffiths G. Uva-ursi extract and ibuprofen as alternative treatments for uncomplicated urinary tract infection in women (ATAFUTI): a factorial randomized trial. Clin Microbiol Infect. 2019 Aug;25(8):973-980.
  • Rădulescu D, David C, Turcu FL, Spătaru DM, Popescu P, Văcăroiu IA. Combination of cranberry extract and D-mannose - possible enhancer of uropathogen sensitivity to antibiotics in acute therapy of urinary tract infections: Results of a pilot study. Exp Ther Med. 2020 Oct;20(4):3399-3406.
  • Samoilova Z, Smirnova G, Muzyka N, Oktyabrsky O. Medicinal plant extracts variously modulate susceptibility of Escherichia coli to different antibiotics. Microbiol Res. 2014 Apr;169(4):307-13.
  • Schindler G, Patzak U, Brinkhaus B, von Niecieck A, Wittig J, Krähmer N, Glöckl I, Veit M. Urinary excretion and metabolism of arbutin after oral administration of Arctostaphylos uvae ursi extract as film-coated tablets and aqueous solution in healthy humans. J Clin Pharmacol. 2002 Aug;42(8):920-7.
  • Sun J, Marais JP, Khoo C, LaPlante K, Vejborg RM, Givskov M, Tolker-Nielsen T, Seeram NP, Rowley DC. Cranberry (Vaccinium macrocarpon) oligosaccharides decrease biofilm formation by uropathogenic Escherichia coli. J Funct Foods. 2015 Aug;17:235-242.

lunes, 22 de mayo de 2023

Suplementos en infecciones urinarias (parte I)

Introducción:

Las infecciones del tracto urinario (ITU) constituyen la segunda patología infecciosa, tras las infecciones respiratorias, como motivo de consulta en atención primaria, relacionándose en el ámbito hospitalario con la presencia de catéteres urinarios. Se producen por vía ascendente de un uropatógeno que coloniza la mucosa periuretral, habitualmente procedente del intestino. Principalmente se manifiestan con un síndrome miccional. Las infecciones de vías urinarias altas entre las que incluyen aquellas infecciones que afectan a parénquima-pelvis renal y/o próstata se pueden producir por vía ascendente o por vía hematógena y clínicamente suelen asociar un síndrome infeccioso. El riesgo de recurrencia en los seis meses siguientes es mayor en las infecciones por Escherichia coli. La prevalencia de ITUs sintomáticas es mayor en mujeres, con un pico a los 14-24 años relacionado con la actividad sexual, y resolución espontánea de los síntomas en 1 de cada 4 casos. Son la causa más frecuente de bacteriemia de origen comunitario, y responsables del 5-7% de las sepsis graves que requieren ingreso en UCI, con posible evolución a fallo multiorgánico. Entre un 50-60% de mujeres premenopáusicas presentan un episodio de ITU sintomática. Se calcula que a los 70 años un 15% de mujeres presenta bacteriuria asintomática, cifra que aumenta al 30-40% en ancianas hospitalizadas o ingresadas en instituciones geriátricas y prácticamente al 100% en portadoras de sonda urinaria permanente. En el medio hospitalario, representan hasta el 40% de las infecciones nosocomiales, y son el reservorio institucional más importante de patógenos resistentes. En las unidades de cuidados intensivos hospitalarias, son las segundas infecciones más frecuentes, después de las neumonías asociadas a la ventilación mecánica.

Clasificación de las ITUS:

Las infecciones urinarias se pueden clasificar en:

  • ITU no complicada.
  • ITU complicada: ITU en pacientes que presentan alguna situación que pueda implicar una evolución desfavorable, como embarazadas, hombres, inmunodeprimidos, insuficiencia renal, trasplante renal, problemas neurológicos que puedan causar obstrucción de vías urinarias, nefrostomías, etc.
  • ITU asociada a catéter.
  • ITU recurrente (ITUr): recurrencias de ITU (no complicada o complicada), cuando acontecen 2 episodios de ITU en seis meses o 3 episodios de ITU en doce meses.
  • Urosepsis: cuando aparece una sepsis asociada a una ITU que causa riesgo vital.

Por su localización anatómica, nos encontramos con:

  • ITU de vía urinaria baja: uretritis, cistitis, prostatitis.
  • ITU de vía urinaria alta: pielonefritis, absceso intrarrenal, absceso periférico.

Origen y causas de las ITUS:

Las ITUs pueden estar causadas por una gran variedad de patógenos, entre los que se incluyen bacterias Gram negativas, Gram positivas y hongos.

En general, se suele aislar un único patógeno en la mayoría de los casos, excepto en casos de anomalías del aparato urinario o en pacientes con cateterización crónica de la vía urinaria (polibacterianas). La bacteria más frecuentemente aislada es la E coli uropatógena, tanto en ITUs no complicadas (75%) como en ITUs complicadas (65%). La infección por este patógeno aumenta la probabilidad de recurrencia en 6 meses.

  • En ITUs no complicadas otros gérmenes causantes son: Klebsiella pneumoniae, Staphylococcus saprophyticus, Enterococcus faecalis, Streptococcus del grupo B, Proteus mirabilis, Pseudomona aeruginosa, Staphylococcus aureus y Candida spp.
  • En ITUs complicadas, por detrás de E coli, los patógenos más frecuentes son: Enterococcus spp, K. pneumoniae, Candida spp, S. aureus, P. mirabilis, P. aeruginosa y Streptococcus del grupo B.

La E. coli se adhiere a las células del urotelio mediante fimbrias, siendo la más común, las fimbrias o pilli de tipo 1 en cuyo extremo existe una adhesina llamada FimH, que generan una respuesta inflamatoria temprana al reclutar neutrófilos en el tracto urinario. Estas fimbrias son manosasensibles o sea que tienen afinidad para adherirse a la manosa. Otras fimbrias mediante las cuales se pueden adherir, son las tipo P (fimbrias de pielonefritis) que tienen un mayor tropismo para el riñón y se asocian con infecciones más severas (renales). Las fimbrias P no son manosasensibles, pero poseen receptores para las proantocianidinas (PAC) que contiene el arándano rojo.

Los antibióticos son la principal herramienta terapéutica pero su uso está asociado con numerosos efectos secundarios, como diarrea, náuseas, vómitos, cefaleas, ardor vaginal y candidiasis, así como otros menos comunes y más graves. El uso prolongado de antibióticos puede provocar además la alteración de la microbiota normal y la resistencia a los antibióticos, lo que dificulta el tratamiento de futuras infecciones urinarias, que se consideran como “daños colaterales”.

Por todas estas razones, las posibles medidas y tratamientos no farmacológicos para las infecciones urinarias entre los que están los cambios de ciertos hábitos, plantas medicinales como el arándano, probióticos y los suplementos de D-manosa, están sido cada vez más objeto de investigación.

La D-manosa es un tipo de azúcar (un isómero monosacárido de la glucosa) inerte que se metaboliza y excreta en la orina y actúa inhibiendo la adhesión bacteriana al urotelio al unirse a la adhesina FimH de la punta de la fimbria tipo 1. De esta forma, ha demostrado ser beneficiosa al reducir la incidencia de infecciones recurrentes del tracto urinario y sus síntomas, aumentando también la duración entre episodios de recurrencias, mejorando en consecuencia la calidad de vida del paciente. La D-manosa empleada conjuntamente con antibióticos ha mostrado una reducción significativa en los urocultivos positivos para bacterias y una mejoría en síntomas como urgencia urinaria, frecuencia, incontinencia de urgencia, cistitis recurrente, dolor de vejiga y uretra, en comparación con las mujeres tratadas solo con antibióticos.

Una nueva investigación sugiere que la D-manosa también puede actuar como un modulador inmunológico. La mayoría de las investigaciones sobre las fimbrias tipo 1 y las infecciones urinarias se centran en la E. coli. aunque se han descrito pili tipo 1 en otros miembros de la familia Enterobacteriaceae, entre los que se incluye Klebsiella pneumoniae, Shigella flexneri, Salmonella typhimurium, Serratia marcescens y Enterobacter cloacae. Muchos de estos son uropatógenos de ITUr comunes, por lo que la D-manosa podría prevenir su adhesión al urotelio.

Los datos disponibles en la literatura destacan la tolerabilidad de la D-manosa, con efectos secundarios mínimos que corresponden, principalmente, a la diarrea.

Por todo ello, la D-manosa se puede utilizar como tratamiento complementario o alternativo para las infecciones recurrentes del tracto urinario.

Bibliografía:

  • De Nunzio C, Bartoletti R, Tubaro A, Simonato A, Ficarra V. Role of D-Mannose in the Prevention of Recurrent Uncomplicated Cystitis: State of the Art and Future Perspectives. Antibiotics (Basel). 2021 Apr 1;10(4):373.
  • Domenici L, Monti M, Bracchi C, Giorgini M, Colagiovanni V, Muzii L, Benedetti Panici P. D-mannose: a promising support for acute urinary tract infections in women. A pilot study. Eur Rev Med Pharmacol Sci. 2016.
  • Hatton NE, Baumann CG, Fascione MA. Developments in Mannose-Based Treatments for Uropathogenic Escherichia coli-Induced Urinary Tract Infections. Chembiochem. 2021 Feb 15;22(4):613-629.
  • Lenger SM, Bradley MS, Thomas DA, Bertolet MH, Lowder JL, Sutcliffe S. D-mannose vs other agents for recurrent urinary tract infection prevention in adult women: a systematic review and meta-analysis. Am J Obstet Gynecol. 2020 Aug;223(2):265.e1-265.e13
  • Rădulescu D, David C, Turcu FL, Spătaru DM, Popescu P, Văcăroiu IA. Combination of cranberry extract and D-mannose - possible enhancer of uropathogen sensitivity to antibiotics in acute therapy of urinary tract infections: Results of a pilot study. Exp Ther Med. 2020 Oct;20(4):3399-3406.


viernes, 18 de marzo de 2022

Un nuevo ensayo clínico confirma que el empleo de insaponificables de soja y aguacate (Arthrocen) reduce la inflamación sistémica y calidad de vida en pacientes con artrosis de rodilla.

El estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo valoró las muestras de suero de los 119 pacientes con artrosis bilateral de rodilla de leve a moderada para comprobar la eficacia y los efectos de la administración de insaponificables de aguacate/soja (ASU) con una dosis de 300 mg/día, sobre los cambios de citoquinas involucradas durante 3 meses..

Además se procedió a la recogida de datos clínicos mediante los principales cuestionarios que se emplean para valorar los síntomas de la artrosis como son el índice de osteoartritis de las universidades de Western Ontario y McMaster (WOMAC), una encuesta breve de 20 ítems (SF-20), el índice de gravedad de la osteoartritis de la rodilla de Lequesne (LISOK) y tres escalas analógicas visuales (EVA).

Los niveles séricos de mediadores químicos que intervienen en la patogénesis de la artrosis como las interleuquinas 2 (IL-2), IL-4, IL-10, IL-17α y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) se midieron mediante la técnica ELISA.

Los niveles séricos de interleucinas antiinflamatorias 4 y 10 también aumentaron, mientras que los niveles de citocinas inflamatorias IL-17 y TNF-ɑ disminuyeron significativamente en comparación con los grupos de control durante el tratamiento valorados a los 3 y 6 meses.

Los resultados demostraron también que tanto los índices de calidad de vida, la sensación de dolor y la puntuación de los cuestionarios especializados en valorar la artrosis que se emplearon, mejoraron significativamente en pacientes con artrosis que recibieron ASU.

Los autores concluyeron que el consumo de ASU puede aumentar la calidad de vida en pacientes con artrosis a través de la mejora de la inflamación y la mejora de la incapacidad funcional sin efectos adversos a largo plazo.

Imagen: <a href="https://www.freepik.es/fotos/anatomia">Foto de anatomia creado por kjpargeter - www.freepik.es</a>

lunes, 10 de enero de 2022

COVID-19 vs gripe


Con toda probabilidad, durante la pandemia de la COVID-19, hayamos escuchado que la infección por el SARS-CoV-2, tiene muchas similitudes con la que produce el virus de la gripe o influenza, ya que ambas son enfermedades respiratorias contagiosas que se transmiten mediante un virus. Además, pueden tener síntomas comunes que hace que a veces se confundan, por lo que hay que recurrir a otras pruebas diagnósticas por las dudas que suscitan incluso entre el personal médico más avezado. Para complicar aún más la situación, existen numerosos virus respiratorios, responsables de catarros simples o incluso las alergias, que pueden dar síntomas similares con lo que aumenta la confusión y la posibilidad de error en el diagnóstico. Sin embargo, a pesar de las múltiples semejanzas que poseen, también presentan claros síntomas y signos diferenciadores que nos pueden permitir saber cuándo estamos ante una infección por uno u otro virus.

Entre las diferencias, la más importante es el agente causal, pues se trata de infecciones por virus diferentes, siendo en la gripe los virus de la influenza A y B pertenecientes a la familia Orthomixoviridae, y en el caso de la COVID-19, el virus SARS-CoV-2, un tipo de coronavirus.

En cuanto al mecanismo de transmisión, tanto la COVID-19 como la gripe pueden propagarse de persona a persona entre personas que están en contacto cercano entre sí (a menos de 1´5-2 metros de distancia) especialmente en espacios cerrados y mal ventilados. La transmisión de ambos procesos infecciosos es similar, pues se contagian a través de gotitas de saliva que se liberan al hablar, toser, estornudar o cantar. Las partículas víricas exhaladas y vehiculizadas en estas minúsculas gotas, pueden penetrar en las vías respiratorias al ser inhaladas o pueden propagarse de una persona a otra cuando tocamos una superficie donde han podido depositarse estas gotas cargadas de virus bien directamente procedentes del árbol respiratorio de quien contagia, o de forma indirecta como por ejemplo ocurre al estrechar la mano de alguien que ha estornudado o tosido y se ha tapado con la mano. Tras entrar en contacto con esas superficies contaminadas si nos tocamos la boca, nariz u ojos, podremos contagiarnos.

De esta forma de contagio, se derivan las principales medidas preventivas como son el aislamiento de los enfermos, el uso de mascarillas y la higiene de manos y superficies.

En el caso de la COVID-19, la probabilidad de transmisión es más alta, ya que se contagian de 2 a 3 personas por cada persona infectada en comparación a 1,3 personas por gripe común, aunque con las nuevas variantes como la ómicron, esta cifra es aún superior

Ambas infecciones víricas, comparten síntomas comunes como son la fiebre, tos, cansancio (astenia), dificultad para respirar (disnea), dolor faríngeo, congestión nasal, dolores musculares, cefaleas o síntomas digestivos como náuseas, vómitos y/o diarrea También sus complicaciones más graves, pueden ser similares, pues puede aparecer neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda, infartos, miocarditis, encefalitis, ictus e incluso muerte.

No obstante, hay diferencias reconocibles. La mucosidad nasal, tos y dolor de garganta son más comunes en los catarros y gripe y la fiebre alta, la diarrea, el cansancio y la tos en la COVID-19, pero muy especialmente en esta última la pérdida del olfato y la alteración en el sentido del gusto.

La variabilidad de los síntomas como vemos, es muy amplia y hay pacientes que la pasan de una forma prácticamente asintomática, que pueden recuperarse perfectamente en sus domicilios, a otros donde los síntomas son intensos precisando ingreso hospitalario.

Por último, la gravedad de los síntomas es mayor en la COVID-19, siendo la principal complicación la neumonía que en algunos casos precisa ingreso en UCI y provoca una mayor mortalidad en comparación con la gripe, al menos 3´5 veces más alta frente a los casos de gripe.

El curso evolutivo es también diferente, el periodo de incubación que va desde el momento del contagio hasta la aparición de los primeros síntomas, en la infección por SARS-CoV-2 suele ser de unos 5 días, aunque puede alargarse hasta los 14 días, mientras que en la gripe este espacio de tiempo es de 1 a 4 días.

En cuanto a la contagiosidad y la velocidad de transmisión, la de la COVID-19 es mayor que la de la gripe, especialmente en las nuevas cepas descritas como las delta y delta plus, en las que las últimas investigaciones apuntan también a un cambio en los síntomas más comunes, donde el dolor de cabeza y la secreción nasal pasan a ser los indicadores más habituales de infección por estas variantes. Esto hace que muchos pacientes puedan confundirlo con un "resfriado fuerte" y no ser conscientes del contagio de coronavirus. También son menos comunes los síntomas más característicos de la COVID-19, como la falta de aire y la pérdida del gusto.

El espacio de tiempo en el que es contagiosa una persona con gripe o influenza, va desde el día anterior a la aparición de los síntomas hasta una semana después de haber debutado con la infección, aunque los recién nacidos y las personas inmunodeprimidas pueden serlo durante periodos más largos, situándose el periodo de máxima contagiosidad en los primeros 3-4 días de la enfermedad. En cuanto a la COVID-19, es posible que las personas puedan propagar el virus aproximadamente desde 2 días antes de manifestar los primeros signos o síntomas (o posiblemente antes) y permanecer contagiosas durante al menos 10 días después de la primera aparición de los signos o síntomas. Una persona asintomática o cuyos síntomas desaparecen puede seguir contagiando por al menos 10 días después de su resultado positivo en la prueba de detección del COVID-19. Las personas hospitalizadas con casos graves de la enfermedad y las personas con el sistema inmunitario debilitado pueden contagiar durante al menos 20 días o más.

Las complicaciones de la COVID-19 con respecto a la gripe, también son diferentes, pues en la primera pueden aparecer trastornos de la coagulación y como posibles consecuencias clínicas de este proceso, destaca la potencial aparición de trombosis, entre las que se incluyen principalmente la embolia pulmonar o la trombosis venosa profunda. En el caso de los niños, la infección por SARS-CoV-2 puede provocar un síndrome multisistémico inflamatorio en el que se produce una inflamación grave de algunos órganos y tejidos, como el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, los riñones, el aparato digestivo, el cerebro, la piel o los ojos.

A corto-medio plazo, la COVID puede presentar multitud de síntomas que se conocen como síndrome post-COVID-19, muchos de los cuales son síntomas persistentes y otros síntomas nuevos. El síndrome post-COVID-19 se define por la persistencia de signos y síntomas clínicos que surgen durante o después de padecer la COVID-19, permanecen más de 12 semanas y no se explican por un diagnóstico alternativo. Los síntomas pueden fluctuar o causar brotes. Se ha descrito en pacientes con independencia de si pasaron una COVID-19 leve o grave. Fatiga, cansancio y dolor de cabeza son los síntomas persistentes más frecuentes después de haber pasado la COVID-19. La falta de aire también es frecuente, pudiendo ser ocasionalmente grave, y pueden persistir o intensificarse los dolores y debilidad musculares, mareo, palpitaciones, dolor de pecho, pérdida del olfato o del gusto, tos, febrícula, dolor de garganta, dispepsia y otras molestias abdominales, lesiones cutáneas, parestesias, una mayor dificultad para concentrarse o problemas de memoria.

Se han descrito además pacientes que tras la infección permanecen con secuelas cardíacas después de haber padecido un infarto de miocardio o una miocarditis o aparecer insuficiencia renal o una eliminación elevada de proteínas en la orina, sin olvidar trastornos psicológicos, como la ansiedad o el insomnio e incluso depresión más grave o de estrés postraumático. Otras complicaciones que podemos encontrar son la diabetes, hipertensión e incluso los problemas neurológicos: desde la falta de coordinación hasta una menor tolerancia al calor.

En cuanto al tratamiento hoy en día se están administrando unas mal llamadas vacunas para la COVID-19 que en el fondo no son vacunas, ya que éstas previenen y nos preservan de sufrir una enfermedad y hasta ahora eso no ocurre con las “vacunas” comercializadas hasta la fecha en la transmisión de la infección por SARS-CoV-2, ya que lo único que consiguen es que pasemos una COVID-19 más leve (lo cual no es poco), pero no evitan que nos podamos contagiar y contagiar a la vez a los demás. Sin embargo, con la vacuna de la gripe, sí podemos decir que previenen de la gripe y que por tanto estamos ante una auténtica vacuna.

Para ambos casos, se disponen de antivirales, que solo han demostrado una relativa eficacia y no están exentos de efectos secundarios.  En el caso de la gripe, se utilizan por ejemplo el oseltamivir o el zanamivir. En el de la COVID-19, se han utilizado numerosos fármacos antivirales a nivel hospitalario cuyo uso ha quedado invalidado con el paso del tiempo, ya que no aportaban ningún beneficio, estando en la actualidad las esperanzas puestas en el molnupiravir que sería el primer fármaco antiviral de uso no hospitalario que podría administrarse el paciente en su domicilio ante la aparición de los primeros síntomas. En España se está desarrollando posiblemente uno de los antivirales más potentes que se conocen la plitidepsina, que produce la ascidia, un invertebrado marino, presente en las aguas de algunos mares, como el que rodea a Ibiza.

Desde la medicina integrativa son numerosas también las opciones que se nos proponen, existiendo una cierta evidencia científica con el empleo de moléculas naturales como el propóleo, la equinácea, las vitaminas C y D, el zinc, la quercetina, la lactoferrina o la melatonina por citar algunos y recuerde que la mejor medicina es la preventiva y no la que cura o palía los síntomas, por lo que un sistema inmunológico fuerte que se consigue con hábitos saludables, puede ser el mejor remedio para combatir esta infección.